Sáb. Jun 22nd, 2024
  • Foto: Papa Francisco | EP

EUROPA PRESS

MADRID

El Papa ha advertido de que la paz “nunca se consigue de una vez por todas” y ha aconsejado “no eliminar de la memoria ciertas oscuridades” en la misa que ha celebrado ante la minoría católica de Kazajistán, que representa el 1 por ciento de la población.

“Nos hace bien custodiar el recuerdo de todo lo que se ha sufrido; no hay que eliminar de la memoria ciertas oscuridades, pues de otro modo se puede creer que son agua pasada y que el camino del bien está encauzado para siempre. No, la paz nunca se consigue de una vez por todas, se conquista cada día, del mismo modo que la convivencia entre las etnias y las tradiciones religiosas, el desarrollo integral y la justicia social”, ha reflexionado Francisco en una ceremonia celebrada la plaza Nur-Sultan.

En el encuentro, para el que se han repartido 7.000 entradas, el Papa ha recordado el “camino a veces tortuoso durante el cual la libertad del pueblo fue amenazada, y su dignidad herida”. Así, ha condenado “las serpientes abrasadoras de la violencia” y “de la persecución atea” que han estado presentes en el pasado del país asiático, sobre todo cuando estaba bajo la órbita de la Unión Soviética, de la que se independizó en 1991.

En su única misa durante el viaje a Kazajistán, el Papa ha dicho que la Cruz de Cristo enseña a los cristianos a aprender “el amor, no el odio”. “Aprendemos la compasión, no la indiferencia; aprendemos el perdón, no la venganza”, ha subrayado para añadir que el camino de Cristo no es “el de la imposición y la coacción, del poder o de la relevancia”.

“Nunca el camino que empuña la cruz de Cristo contra los demás hermanos y hermanas por quienes Él ha dado la vida. El camino de Jesús, el camino de la salvación, es otro: es el camino del amor humilde, gratuito y universal, sin condiciones y sin “peros””, ha recalcado.

Por ello, ha instado a “no murmurar, no acusar, no chismorrear, no difundir maldades, no contaminar el mundo con el pecado y con la desconfianza que vienen del maligno”.

Uno de los objetivos del viaje del Papa a Kazajistán, que comparte frontera con Rusia y China y es uno de los 15 principales productores de petróleo del mundo, es robustecer la fe de los 200.000 católicos que hay en un país de casi 19 millones de habitantes del país, donde un 74% es musulmán y un 25%, cristiano, principalmente ortodoxo ruso, dependientes, por lo tanto, del patriarcado ortodoxo ruso.