Mié. Abr 24th, 2024


El fútbol es una pasión nacional en ese país, la primera nación asiática que participó en una Copa Mundial, la de 1938, como Indias Orientales Holandesas.

  • Momentos de gran tensión y tristezas ocurrieron este fin de semana en un partido de fútbol en Indonesia

AP

SEUL

 La sede de la Copa Mundial Sub20 del año que viene fue un enorme logro para Indonesia, que hizo pensar que un torneo exitoso ayudaría a dejar atrás los problemas que han plagado el fútbol en esta nación de 277 millones de habitantes.

La muerte de al menos 125 personas en un partido entre Arema FC y Persebaya Surabaya el sábado pasado, sin embargo, es un recordatorio de que Indonesia es uno de los países donde resulta más peligroso asistir a un encuentro de fútbol.

“Hay que recordar que la Copa Mundial Sub20 de la FIFA es un evento mundial, con (la participación) de 24 países de cinco continentes”, dijo el presidente indonesio Joko Widodo el mes pasado al plantear la necesidad de una organización inmaculada.

El sábado, no obstante, se suspendió la liga nacional y Widodo ordenó al ministro de deportes, el jefe de la policía nacional y la federación de fútbol que investiguen a fondo lo que sucedió en el estadio.

El fútbol es una pasión nacional en Indonesia, el primer país asiático que participó en una Copa Mundial, la de 1938, como Indias Orientales Holandesas. Pero su selección nunca volvió a clasificarse debido a la corrupción, violencia y desorganización.

Save Our Soccer, organización que monitorea lo que sucede en el fútbol indonesio, dijo que 78 personas fallecieron en incidentes relacionados con el fútbol en los últimos 28 años.

Generalmente se atribuye estos episodios a grupos de hinchas violentos muy allegados a los clubes, que a veces cuentan con miles de miembros.

La rivalidad de Arena y Surabaya es tal que no se permitió la presencia de hinchas visitantes en el estadio del primero. Igualmente, los locales perdieron 3-2 y algunos de los 42.000 aficionados presentes tiraron botellas y otros objetos e invadieron el terreno, motivando la intervención de la policía.

Las restricciones a la presencia de aficionados no impidieron incidentes violentos en el pasado. En 2016 se prohibió el ingreso de hinchas de Persib Bandung a un partido con Persija Yakarta. De todos modos, falleció un aficionado de Yakarta y se responsabilizó a los hinchas visitantes.

El mes previo, aficionados de Yakarta habían matado a golpes a un hincha de Persib.

Los aficionados se quejan de que las autoridades actúan con demasiada fuerza y volvieron a hacerlo durante el fin de semana. Testigos dijeron que golpearon a mucha gente con sus bastones y tiraron granadas de gas lacrimógeno a la multitud. En 2016 la policía fue acusada de matar a Muhammad Fahreza, de 16 años, durante un partido entre Persija y Persela Lamongan, lo que dio lugar a manifestaciones de protesta en las que se exigió el fin de la brutalidad policial.