Sáb. Mar 2nd, 2024

AFP

Agua Prieta, México

El muro entre México y Estados Unidos también trastorna la vida silvestre: ambientalistas de ambos países se empeñan en rescatar el hábitat natural de distintas especies, como felinos, osos o ciervos, cuyos territorios son quebrantados por la polémica estructura.

Un fotógrafo de la AFP pudo viajar hasta un remoto punto fronterizo entre el estado estadounidense de Arizona y el mexicano de Sonora. En esta zona desértica, Edmon Harrity, de la organización Sky Island Alliance, coloca en el tronco de un árbol una moderna cámara para recolectar datos sobre los movimientos de los animales.

“Estas tierras no están vacías, son plenas en vida silvestre y diversidad. Construir una enorme barrera humana tiene repercusiones”, explica este activista al acompañar a la AFP en un recorrido por Patagonia Mountains, Arizona.

En el área donde trabaja Harrity, una intrincada reja impide el paso de vehículos, pero la mayoría de los animales consiguen superarla.

En contraste, ejemplares de otras zonas, también captados en cámara, repentinamente detienen su camino y muestran una actitud confundida al toparse con obstáculos infranqueables en su camino.

José Manuel Pérez, de la organización ambientalista Cuenca de los Ojos, señala que una de las especies más afectadas por estas barreras es el jaguar y recuerda además las tribulaciones de unas familias de jabalíes, que dependen del agua en Estados Unidos.

“Estuvo tratando de cruzar por más de cinco horas el muro fronterizo”, explicó.

Con estos ejemplos, los ambientalistas buscan demostrar la necesidad de mantener la frontera libre de muros, cuyo impacto, más que disminuir la migración indocumentada, se resiente en la vida silvestre. 

“Esta parte de la frontera es uno de los puntos más importantes de Norteamérica (…) tienes todo tipo de animales y de pájaros cruzando”, dice de su lado Valer Clark, una neoyorquina instalada desde hace 40 años en Arizona y que participa en Cuenca de los ojos.

La estrecha vigilancia en la línea divisoria trastorna hasta el cruce de aves migratorias, que de noche pierden el camino al ser deslumbradas por poderosas luces, explican los ambientalistas.

Pérez lamenta además que, al menos en la frontera, las autoridades mexicanas parecen ausentes.

“Nos preocupa el silencio por parte del gobierno mexicano, que no haga nada para tratar de mitigar los efectos del ecocidio que está pasando con la construcción de este muro”, denuncia Pérez.

Desde 1994 Estados Unidos empezó a erigir barreras en un intento por frenar la migración indocumentada a través de los casi 3.200 km de frontera con México.

En su presidencia (2016-2022), el republicano Donald Trump prometió erigir un muro impenetrable

Aunque sólo se construyó la mitad de lo planeado y el demócrata Joe Biden frenó el proyecto, el hecho es que existe algún tipo de división a lo largo de casi 1.200 km, que va desde una simple reja hasta paredes que superan los 9 metros.