En algunos casos, esto ocurre a través de pérdidas significativas que dan lugar a procesos de duelo; otras veces ocurre mediante desafíos, frustraciones o cambios inesperados que ponen a prueba nuestra capacidad de adaptación.

Uno de los desafíos que enfrentan los jóvenes entre los 18 y 25 años es la llegada a la adultez; para muchos, esto suele significar un golpe de realidad al enfrentarse a vivir circunstancias que los obligan a salir del cascarón o salir de las mieles de ser adolescente.