El cuerpo del tecladista fue encontrado en un inmueble de Atizapán de Zaragoza, junto a los restos de su esposa, su hija de tres años y una trabajadora del hogar.

Antes de llenar recintos como el Auditorio Nacional y el Palacio de los Deportes, Camilo Séptimo fue una de las bandas más importantes de la escena independiente gracias a su propuesta alternativa combinada con letras sobre el amor y la nostalgia.