La producción apostó a los buenos recuerdos de los años dorados del merengue y a la hermandad de una clase artística unida que se aventuró por la validación del ritmo.

Ramón Orlando durante su presentación en el Estadio Olímpico Félix Sánchez.
Ramón Orlando durante su presentación en el Estadio Olímpico Félix Sánchez.Víctor Ramírez

Desde los primeros acordes de merengue el público comenzó a gozar y no paró hasta la madrugada. Al día siguiente, feliz y agradecido lo hizo saber públicamente, sus comentarios en redes sociales, programas de radio y otros medios dieron cuenta de la sorprendente noche que fueron testigos, durante la celebración de los 50 años de trayectoria artística del maestro Ramón Orlando, quien con una energía impresionante tocó su piano, cantó y mucho; bailó junto a sus invitados y saltaba de un lado otro en la tarima contento y emocionado.

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