La recuperación de las comunidades y la reactivación de las actividades económicas en el istmo, entre ellas el turismo, forman parte de los desafíos posteriores a la emergencia.

Panamá busca preservar la confianza internacional como destino turístico y recuperar la conectividad con las zonas afectadas por el terremoto de magnitud 7,7 del pasado viernes, en un momento en que la industria registraba un crecimiento en la llegada de visitantes y de gasto en el sector.