Los artistas defendieron un cine y un teatro que, además de entretener, despierten emociones, provoquen reflexión y contribuyan a la formación cultural.

El cine y el teatro no solo se miden en taquilla o carcajadas, sino también en su capacidad de remover emociones y dejar huellas, una visión desde la que Frank Perozo defendió la necesidad de fomentar las bellas artes, la lectura y el teatro, aunque no sean populares.