Uno de los primeros indicios suele ser una desconexión emocional progresiva. La persona está presente, pero ya no se involucra de la misma manera en conversaciones, decisiones o gestos cotidianos.

En muchas relaciones de pareja, las dudas no aparecen a partir de una evidencia directa, sino de pequeños cambios difíciles de explicar. La convivencia sigue, las rutinas se mantienen y, en apariencia, “todo está bien”. Sin embargo, especialistas en relaciones y comunicación no verbal advierten que el cuerpo, la conducta y la dinámica emocional suelen mostrar señales antes que las palabras.