Las aerolíneas mantienen un monitoreo constante de la evolución del clima en territorio norteamericano, conscientes de que cualquier deterioro repentino podría obligar a ajustes operativos de última hora.

Ante los pronósticos de un posible agravamiento de las condiciones climáticas en amplias zonas de Estados Unidos, especialmente en el noreste de ese país, la aviación comercial se mantiene en estado de alerta preventiva.