El promotor musical no es identificado por su nombre en la denuncia y es descrito sólo como un “conocido promotor y agente de talentos musicales en la República Dominicana” que había trabajado legítimamente con el ex empleado de la embajada en el pasado para conseguir visas para varios clientes.

El plan comenzó, según los investigadores, con un mensaje secreto transmitido por un promotor musical del Caribe: en lugar de la espera habitual de años para solicitar permiso de entrada a Estados Unidos, se podía conseguir una cita para la visa en la Embajada de Estados Unidos en República Dominicana en tan solo dos semanas. Solo se necesitaban 10,000 dólares en efectivo y un contacto de confianza dentro de la DEA.