Campañas largas. Expectativas infladas. Sorpresas. Y cada vez más, batallas silenciosas de reputación.

El domingo fue uno de esos días en los que el corazón dominicano estuvo dividido entre dos escenarios distintos, pero igual de intensos. Primero, el país entero se reunió frente al televisor para ver la semifinal del Clásico Mundial de Béisbol contra Estados Unidos. El resultado final fue 2 a 1 a favor del equipo norteamericano.