Según The Washington Post, "numerosas cuentas de derecha, que difunden patriotismo mezclado con pornografía blanda, utilizan mujeres ficticias e imágenes convincentes para atraer a los espectadores en un internet saturado, monetizar su interés y obtener réditos políticos".

Jessica Foster, una supuesta soldado estadounidense muy conocida entre los seguidores de Donald Trump, en realidad no existe; es un producto de la inteligencia artificial.
Jessica Foster, una supuesta soldado estadounidense muy conocida entre los seguidores de Donald Trump, en realidad no existe; es un producto de la inteligencia artificial.Fuente externa

El uso de figuras femeninas en la propaganda bélica es una estrategia recurrente en los conflictos desde hace décadas, pero en la guerra de Irán este recurso se ha actualizado gracias a la inteligencia artificial —como la creación de mujeres sintéticas— para reforzar la adhesión a la causa de cada bando.

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