Este recorrido consiste en el acto simbólico de cuando Jesucristo estaba entrando en su pasión, orando al Padre diciendo: “Padre, aparta de mí ese cáliz”, y con ese gesto los feligreses simulan acompañar a Jesús en ese momento.

En la Iglesia católica, una vez culminadas las actividades correspondientes al Jueves Santo, como es el lavatorio de pies y la institución de la eucaristía y el sacerdocio, inicia el Recorrido por las Siete Iglesias.