Lo curioso es que la mejor parte de la película no tiene que ver con el terror ni con la nostalgia. Tiene que ver con el simple placer de volver a ver juntos a estos actores.

La comedia de parodia siempre ha sido un género complicado. Parece sencilla porque vive de burlarse de películas que el público ya conoce, pero las mejores sátiras nunca se limitan a señalar referencias. Funcionan porque entienden aquello que están parodiando y encuentran una manera de exponer sus absurdos. La primera Scary Movie logró precisamente eso en el año 2000. Llegó en el momento exacto para despedirse de una generación de slashers adolescentes liderada por Scream y I Know What You Did Last Summer. Era vulgar, inmadura, descarada y, por momentos, genuinamente inspirada.