El río Blanco, silente y acostumbrado a sus crecidas, parecía no representar el peligro que luego la población conoció para no olvidar jamás.

Jimaní, RD
El domingo 23 de mayo de 2004 se vistió con el gris denso de un temporal que abrazaba a toda la República Dominicana. En el suroeste, el cielo parecía pesar más de la cuenta. Sin embargo, para los habitantes de Jimaní, aquel era un domingo cualquiera, una pausa dominical que transcurría entre el descanso y la rutina.