El satélite SMILE, destinado a observar los vientos solares que impactan contra el campo magnético de la Tierra, fue puesto en órbita este martes 19 de mayo.

El 13 de marzo de 1989, un apagón provocado por una tormenta magnética en Canadá dejó a seis millones de personas a oscuras durante nueve horas. Fue la consecuencia de una erupción solar cuyas partículas recorrieron 150 millones de kilómetros hasta llegar a la Tierra, donde su interacción con el campo magnético de nuestro planeta desestabilizó las redes eléctricas.