Previo a la publicación de la investigación, procuraron que no hubiera fisuras, que fuera información sólida y que contaran con muchas fuentes sobre las que asentarla.

Hace tres años, la periodista Elena Cabrera recibió un correo electrónico con información sobre abusos laborales y sexuales a trabajadoras del servicio doméstico de una mansión en Punta Cana cometidos por “alguien poderoso, alguien con dinero”.