Para quienes quieran ver la luna llena rosada, no será necesario contar con telescopio ni binoculares. Bastará con mirar hacia el cielo en un punto con buena visibilidad, especialmente durante la salida de la luna al anochecer.

Pese a su nombre, la llamada luna rosa no se verá rosada. Su aspecto seguirá como es habitual, con tonos entre gris, plateado o dorado según la altura sobre el horizonte y las condiciones de la atmósfera. De acuerdo con The Old Farmer’s Almanac, el término proviene de una flor silvestre que florece en esta época en Norteamérica.