Lun. Abr 22nd, 2024

Homero Pumarol

Santo Domingo, RD

Doctor Alquitrán: -Buen trabajo Maximiliano, pero no acabo de atar algunos cabos relacionados a la mole azul y su formidable explosión.

Vandalis: -No tiene que darme las gracias, doctor.

Doctor Alquitrán: Aún no lo hago, como mil veces te he dicho Maximiliano, las cosas a su debido tiempo.

Vandalis: -No estoy compitiendo con su majestad, sencillamente hice aquello que pensé hubiera hecho usted.

Doctor Alquitrán: -No hablemos más ni perdamos más tiempo, veámonos en el lugar de los hechos en una hora.

Alquitrán colgó el teléfono y tras vestirse y poner al tanto de lo hablado con Vandalis a Madmoiselle Lanuí, ambos se dirigieron al cruce entre 27 de febrero con Abrahan Lincoln.

Primero que nada, el doctor Alquitrán rió como un niño al ver todo el desparpajo azul que aún cubría el cruce de las citadas avenidas, pero al ver al peñón con ruedas cubierto aún de lastre azul, al escuchar toda la historia y ver cómo se resistía en abandonar lo cubierto a pesar del recio trabajo de una brigada de limpieza especial del ayuntamiento, que aún seguía luchando con aquel embarre, dijo:

-Es evidente que el peligro aún no pasa. Muy bien de tu parte Maximiliano, no esperaba menos de ti, las próximas frescosas donde Mister Moronta las invito yo, pero estemos claros, estamos bajo el ojo de algo muy grande.

Justo en ese momento, una fina varita azul salió de una de las alcantarillas bajo los pies del doctor Alquitrán como lo hubiera hecho una culebra, se detuvo allí y se escuchó, saliendo de aquella varita:

-JAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA, los tenemos rodeados, estamos en todas partes, JAJAJAJAJAJA, muy pronto la ciudad será toda nuestra. Ahora, permiso.

Y un chorro azul como un choro de orína de un caballo, salió de aquella varita azul y se regó entre los pies del doctor Alquitrán y los demás. Entonces comenzó a subir un humo azul de un olor asqueroso que hizo que todos retrocedieran.

Madmoiselle Lanuí: -Fooooo, esto es lo último, no sólo ganan los Liceystas el torneo, encima nos mean. ¡Qué asco!