La serie protagonizada por Rachel Weisz explora la obsesión, la imaginación y las contradicciones del deseo a través de una narrativa cargada de suspenso y fantasía.

En tiempos donde las series compiten por captar la atención desde el primer minuto, “Vladimir”, la nueva producción de Netflix apuesta por algo más complejo: un relato que se mueve entre la ironía, la obsesión y el deseo, y que mantiene al espectador en un constante estado de suspenso emocional.