En cuestión de minutos, el agua comenzó a entrar con fuerza a su vivienda en la cañada Las 800, en el sector Los Ríos, obligando a la familia a salir solo con lo que tenían a mano.

A las dos de la madrugada, cuando la mayoría dormía, Celestina Santana, de 56 años, escuchó el grito desesperado de su hijo, “Mami, corre, levántate que la cañada está subiendo”.