A diferencia del vacuno, el burro requiere menos agua y aprovecha mejor las pasturas. Sobre el gusto, Ximena dio su propia experiencia: “Lo consumí. Me gustó. No es diferente al de la vaca, ni tiene olor".

Ante la crisis de ganadería ovina y la persistente escalada de precios en Argentina —que en marzo alcanzó un 3,4%, la cifra más alta de 2026—, una nueva alternativa gastronómica comienza a abrirse paso en la Patagonia: la carne de burro.