En “La Carcelita” se vive en un ecosistema hostil gobernado por bacterias y parásitos. En el interior, se pueden ver en las paredes de las celdas chinches y cucarachas, sumadas al sucio y la falta de iluminación.

En el sótano del Palacio de Justicia de Santiago, donde la luz del sol es un recuerdo casi inexistente y la humedad cala en los huesos, opera el Centro de Atención y Privación de Libertad Provisional (CAPLIP Santiago III), conocido tradicionalmente como “La Carcelita”.