El Departamento de Seguridad Nacional, encargado de los asuntos de inmigración, señaló que esta nueva política finalmente no se aplicaría a todos los solicitantes, sino "caso por caso".

El gobierno estadounidense dio marcha atrás en su intención, anunciada el 22 de mayo, de obligar a los solicitantes de residencia permanente (conocida como "green card") a tramitarla en su país de origen, informó el New York Times.