El verdadero triunfo de Travis Knight es que entiende que la nostalgia por sí sola nunca es suficiente para sostener una película. Pero también comprende que existe algo valioso en respetar la imaginación infantil que dio origen a estos personajes.

Durante décadas, Hollywood intentó resolver un problema aparentemente sencillo: cómo convertir a "He-Man" en una película que funcionara más allá de la nostalgia.