La otra cara de la fiesta mundialista, que se agigantó con el triunfo 2-0 de México frente a Sudáfrica en el Azteca, era el grito de protesta de los manifestantes y la respuesta de policías antimotines, cuya misión era impedir que los disconformes empañasen la gran fiesta del fútbol.

Suena una bomba de ruido, manifestantes huyen mientras otros chocan con la policía. Están a metros del estadio Azteca, donde poco antes retumbaron los fuegos artificiales del inicio del Mundial 2026 frente a miles de hinchas cautivados.