Entrada la noche del viernes, parientes y voluntarios siguieron la búsqueda de cadáveres.

Tres semanas después del doblete sísmico que ha dejado más de 5.000 muertos en Venezuela, la angustia de familiares crecía el viernes mientras intentan por sus propios medios abrir túneles entre muros de concreto infranqueables y montañas de escombros para ubicar a sus difuntos.