El reto para las organizaciones no pasa por frenar la adopción de inteligencia artificial, sino por utilizarla sin debilitar las capacidades humanas que sostienen sus decisiones.

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El avance de la IA no conduce necesariamente a una desaparición masiva de puestos.EFE/EPA/Robert Ghement.

La inteligencia artificial permite elaborar análisis, producir contenidos y encontrar soluciones en mucho menos tiempo. Pero esa rapidez también trae un riesgo: cuando se vuelve habitual delegar el análisis en estas herramientas, pueden deteriorarse capacidades esenciales como comprender un problema, cuestionar un resultado y tomar decisiones.

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