Las lágrimas eran derramadas por Seneida Fernández, pastora de la fundación y varios integrantes que negaban cualquier vinculación con abuso o maltrato a niños y niñas, sobre todo de los 14 recuperados por las autoridades.

Llanto y negación fue lo que se encontró este martes en los locales de la “Fundación Restaurando Vida, un Muerto que Revive”, detrás de la iglesia del mismo nombre, ubicada en La Pared de Haina, San Cristóbal.