Los haitianos temen que se produzca más violencia a medida que se agravan la pobreza y el hambre en el país.

Para un obrero de una fábrica en Haití, la guerra en el lejano Irán significa que ahora tiene que caminar dos horas para ir al trabajo y la misma distancia para volver a casa todos los días, porque ya no puede costearse el transporte público.