Los primeros referentes de la música cristiana moderna en español que trascendieron a partir de los años 70 y 80 incluyen a Stanislao Marino y Juan Carlos Alvarado.

Desde hace décadas los intérpretes de la música cristiana, sean de origen católicos o protestantes, tienen un nicho de pegada asegurado en el mercado. Con el paso de los años el público es más asiduo al consumo de este tipo de canciones, logrando que sus exponentes sean muy populares y experimenten una pegada tanto o más que artistas de la música secular.